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Los atriles. Historia y uso

Los atriles. Historia y uso

Los atriles. Historia y uso

 

 

El atril es un soporte para sostener textos que comienza a utilizarse en las primeras basílicas cristianas. Los primeros ejemplares que se conservan son anteriores al siglo XV.

 

Históricamente se han fabricado siempre en madera, fundamentalmente en nogal, ya que era la madera más utilizada en Europa para los muebles de la nobleza y el clero;  posee  excepcionales cualidades de durabilidad, dureza, belleza y facilidad para la talla al carecer de nudos, al contrario que otras maderas que también se utilizaban por su abundancia como es el caso del pino.

 

Los atriles de las iglesias y monasterios eran fundamentalmente de tres tipos: de mesa,  de pie (en los que en ocasiones el libro descansaba sobre la parte posterior de las alas abiertas de un águila tallado) y los  facistoles, que eran de grandes dimensiones y con cuatro caras que giraban sobre un pie elevado en el que se solían colocar los cantorales.

 

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Los atriles de iglesia de pequeño formato estaban en algunos casos cubiertos de pan de oro. Era habitual también encontrar atriles de pie y de mesa hechos de forja y más raramente de  piedra.

 

A lo largo de los años los materiales y los tipos de atriles han sufrido cambios importantes. Por un lado, se han empezado a utilizar materiales más baratos y fáciles de trabajar industrialmente como el metacrilato y por otro lado se han creado tipos especiales para usos concretos: atril de partituras para músicos (éstos son generalmente altos, ligeros y de metal o plástico), atril de conferencia (generalmente de metacrilato o madera, altos, anchos y robustos para “proteger al orador”) o atriles de restaurantes, en los que se muestra la carta abierta a la entrada del comedor.

En Capolavoro hemos querido recuperar la forma original de elaboración utilizando los mismos materiales pero intentando adaptarnos a los tiempos actuales para que nuestros atriles se integren en una decoración más moderna y teniendo en cuenta el formato más reducido de los libros  y las nuevas costumbres como el uso de tablets.

Las maderas que utilizamos son únicamente de la mayor calidad, centrándonos en la que a nuestro juicio es la mejor: el nogal europeo. A partir de esta madera añadimos marqueterías de otras variedades y tipos: raíces, rarezas y palma también de nogal, tejo y raíz de tejo, raíz de roble, caoba. También mezclamos maderas claras como el sicomoro o el haya con maderas oscuras como el wengué, para dar un mayor colorido a algunas marqueterías

Todo el proceso de elaboración de nuestros atriles es totalmente manual, cuidando cada detalle. Las partes curvas se realizan con gubia y las diferentes piezas son ensambladas cuidadosamente unas con otras lo que convierte el atril en una unidad imposible de desencolar. Únicamente se utilizan tornillos para las bisagras. Nuestros atriles tienen la garantía de que van a durar cientos de años.

 

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Las marqueterías son dibujadas sobre las maderas y recortadas con segueta. Cada atril es barnizado y lijado un mínimo de cinco veces.

Esto hace que cada uno de nuestros atriles sea diferente y único y objeto de colección.

 

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Si lo desea el cliente se puede tallar un nombre o unas iniciales en la base del atril.

Un atril es uno de los mejores y más distintivos regalos que se puede hacer a alguien amante de la lectura.

 

 

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